Sobre este sitio
Un sitio que junta los avisos de remates de propiedades de Capital Federal y la provincia de Buenos Aires y los cuenta en castellano llano, para quien nunca compró en subasta.
Quién lo hace
Lo hace una persona, por su cuenta, como proyecto personal. Es independiente: no tiene relación con el Banco Ciudad, con la Corte Suprema de la Nación, con la Suprema Corte bonaerense ni con la Agencia de Administración de Bienes del Estado, que son quienes publican los avisos. No vende propiedades, no cobra comisión, no representa a ningún martillero y no tiene publicidad.
Qué es y qué no es
Es información. No es una oferta ni asesoramiento legal: lo que vale para cada remate es lo que dicen el edicto, el expediente o las condiciones de venta de esa subasta, y cada ficha enlaza al aviso original para que puedas leerlo entero. Antes de ofertar, consultá en el juzgado o el banco que remata, o con un abogado o un escribano.
Los avisos salen de cuatro portales públicos:
- Subastas del Banco Ciudad
- Subastas judiciales de la Corte Suprema de la Nación
- Subastas judiciales de la Suprema Corte bonaerense
- Subastas de inmuebles del Estado nacional
Antes de juntar avisos de un portal se leyeron sus condiciones de uso. Los que prohíben copiar su contenido quedaron afuera, y a los que sí se usan se les pide de a una página por vez, con pausa entre una y otra.
Qué quiere decir que un dato esté verificado
Cada dato de una ficha —la base, la fecha, la seña, si está ocupada— pasa por dos programas que no se conocen. Uno lee el aviso y anota cada dato junto con la frase exacta de la que lo sacó. Otro, distinto, que no ve nada de cómo trabajó el primero, vuelve al texto guardado del aviso y comprueba que esa frase esté ahí, tal cual, y que diga lo que el primero anotó. Sólo se publica lo que el segundo confirma. Un dato que no se pudo confirmar no se publica y su renglón queda vacío: preferimos un hueco a un dato inventado.
Por eso al lado de cada dato del aviso hay un desplegable con la frase del edicto: es la prueba, y la podés comparar con el aviso original.
Lo que no quiere decir: que el remate siga en pie, que el aviso esté bien escrito, ni que la propiedad esté como el aviso la describe. Verificado quiere decir que el dato está en el aviso. Si el aviso se equivoca, la ficha repite su error, con la cita al lado para que se vea de dónde salió.
Lo que calculamos nosotros, y va aparte
Hay cuatro cosas que no salen de ningún aviso: el barrio de cada propiedad de la Ciudad, que sale de ubicar la dirección en el mapa; el precio de oferta del metro cuadrado en ese barrio, de la serie oficial del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad; la comparación con los remates que ya cerraron; y el precio por metro cuadrado. Van aparte de los datos del aviso, sin cita —no hay frase que citar—, y cada una dice cómo se calculó.
Y hay cuentas que nunca hacemos, porque serían inventar: no restamos el precio de mercado de la base para anunciar una “ganancia”, no pasamos dólares a pesos con ningún tipo de cambio, y no sumamos la seña a los gastos.
Cada cuánto se actualiza
A mano, no todos los días. Cuando se corre, el sitio vuelve a mirar los portales, suma los avisos nuevos y revisa si los ya publicados cambiaron de fecha o se suspendieron. No hay un día fijo. La portada dice cuándo se miró cada fuente por última vez, y el pie de cada página, cuándo se actualizó el sitio.
Si pasaron varios días, tomá lo que ves como viejo: un remate se puede haber suspendido sin que figure acá. Lo único que manda es el expediente.
Lo que no cambia
- Nada sin el aviso original. Cada ficha enlaza al aviso tal como lo publicó el portal, y cada dato importante lleva su cita textual.
- Vacío antes que adivinado. Si el aviso no lo dice, la ficha lo deja en blanco y te dice dónde averiguarlo.
- Ningún nombre de persona. Los edictos traen el nombre del que debe, del que reclama, del martillero y a veces de quien vive en la casa. El sitio no los publica: guarda el juzgado y el expediente. Tampoco dice adónde se deposita: eso se saca del aviso original. Por qué, y qué pasa con el enlace al aviso.
- Capital Federal y provincia de Buenos Aires, nada más. Lo que cuenta es dónde está el inmueble, no dónde está el juzgado.
- Los resultados, con la misma regla. Lo que se pagó en un remate cerrado también lleva enlace y cita, y sólo se publica lo confirmado.
- La guía cita la norma. Cada afirmación de la guía sobre plata u obligaciones lleva el artículo y el enlace al texto oficial, y lo que no se pudo respaldar se dice como lo que es.
Correcciones
Lo que estuvo publicado en este sitio, pudo engañar o exponer a alguien, y se corrigió. La fecha es la del arreglo: como el sitio se publica a mano, se ve en el sitio desde la publicación siguiente.
- . La guía decía que el edicto de un remate bonaerense no tiene que informar la deuda de expensas. Era falso: el código procesal de la provincia lo manda igual que el nacional cuando el inmueble está en propiedad horizontal. Se corrigió, con las dos normas citadas.
- . El pie de todas las páginas decía que el sitio junta los avisos todos los días. Desde agosto de 2026 se actualiza a mano. Ahora lo dice, y dice dónde ver de cuándo es cada dato.
- . Algunas fichas mostraban, dentro de la cita de un dato, el nombre del dueño o de quien vive en la propiedad. Se sacaron, el control de nombres aprendió esas formas, y las citas pasaron a ser sólo el tramo que respalda cada dato.
- . En la página de remates cerrados, los filtros cambiaban los números de arriba pero no escondían ninguna fila: se seguían viendo todas. Se corrigió.
- . En un teléfono, un precio grande se podía partir en dos renglones, y seis millones se leían como seis mil. Ahora los importes no se parten.
- . El buscador de la portada escondía las propiedades con la base en pesos cuando se ponía un presupuesto en dólares. Ahora compara cada base en su moneda y dice cuántas quedan afuera por estar en la otra.
- . Una ficha mostraba, dentro de la frase que explica cuánto hay que depositar, el nombre de una persona, su identificación fiscal y su cuenta bancaria. Se sacaron, el control de nombres aprendió ese caso, y desde entonces el sitio no dice adónde se deposita.